
Por supuesto que el Uruguay por el que yo hacia fuerza en el repechaje no era el de los "Tabaré...teros" , contaminadores, coimeros e instaladores de la pastera de Fray Ventos, destinada a pudrir las dos orillas del río Uruguay, aquel que era ..."un cielo azul que viaja..."
No. Yo quería, y se dió, la clasificación del Uruguay que sigo sintiendo como una provincia argentina. El Uruguay que le ganó, a puro huevo, el primer mundial a Brasil, en el mismísimo Maracaná. El del gran padre latinoamericano, Don José Gervasio Artigas, el de Mario Benedetti, el de Onetti, el de Eduardo Galeano, el de Zitarrosa, el de Daniel Viglieti, el de Figari, Torres García y del Menchi Sabát, el del Pepe Sasia, que supo andar por Rosario Central, El de mi cuadrito oriental, Danubio, el Uruguay de Jaime Ross y todas las murgas, el del pobrerio de los cantegriles que mueren por la celeste, el que en los mundiales del 86' y del 90' volvia locas a las defensas que enfrentaba porque no sabian como hacer para parar al Enzo Franchescoli. El Uruguay de acá enfrente, el de la esquina de Durazno y Convención.
Y estaría bueno que nos toque encontrarnos como en el 90', que haya aparecido nuestro equipo, y ahí si mandarlos de regreso a Montevideo, gloriosa ciudad donde Racing se consagró campeón mundial. Disculpas al Tigre por esta última parte, pero vamo' la celeste! y buenas tardes.